
Ha muerto Alexei Navalni. El ícono de la oposición rusa al gobierno de Vladimir Putin.
El abogado de 47 años fue reportado muerto el viernes 16 de febrero en la penitenciaría IK3 ubicada en la localidad de Jarp, próxima a los montes Urales, en el círculo polar ártico, donde cumplía una condena de 19 años.
Navalni nació en 1976 en Butyn, a unos 40 km de Moscú. Vivió su adolescencia en las postrimerías de la época soviética. Mientras Vladimir Putin estaba destacado en Alemania, Navalni vio caer el muro de Berlin por televisión.
Se decidió a estudiar derecho en la Universidad de Moscú de donde se graduó en 1998. Aumentó su preparación en la misma casa de estudios llevando un posgrado de Finanzas. Durante esta etapa universitaria, en pleno gobierno de Boris Yeltsin, participó en movimientos estudiantiles en boga tras la apertura democrática de su país. Así encalló en el partido liberal Yabloko donde pasó gran parte de su primera etapa política post universitaria.
En el 2010, año en el que se fue a estudiar a la Universidad de Yale, en Estados Unidos, decidió lanzar el blog RosPil desde el cual denunciaba presuntos casos de corrupción en el Kremlin. A la par seguía con su activismo político. Participó en marchas multitudinarias contra el régimen siendo arrestado por primera vez en 2011 durante una manifestación convocada para protestar por el presunto fraude electoral en las elecciones parlamentarias.
Este primer arresto lo puso en la mira de la opinión pública rusa. Su natural carisma y su retórica articulada lo convirtieron en el rostro juvenil del descontento contra el gobierno de Dmitri Medvédev y Vladimir Putin. Por entonces el mayor opositor del régimen era el ex viceprimer ministro Boris Nemtsov, quien contaba con 51 años y que, a diferencia de Navalni, se posicionó años después totalmente en contra de la ilegal anexión de Crimea en 2014.
Es en esta etapa que se cuestiona los ideales democráticos de Navalni, ya que al estar fragmentada la oposición decidió juntarse con los ultra nacionalistas rusos. La oposición no articulada perdió la oportunidad de arrinconar a Putin y éste logró su tercer mandato en marzo de 2012. Navalni sabía que la lucha no podía quedar en internet o en las calles y decidió inscribirse para las elecciones a la Alcaldía de Moscú. Sin embargo, con su ingreso en la política activa también llegaron las primeras denuncias. En julio de 2013 fue encarcelado por supuesta malversación de fondos ligada a la franquicia rusa de la empresa francesa Yves Rocher y a la maderera Kirovles. Alexei y su hermano Oleg fueron sentenciados a 3 años y medio de prisión.
Cuando pensó que era el fin de sus aspiraciones políticas, hubo una luz de esperanza. Se le permitió salir de prisión para seguir con su postulación a la alcaldía de Moscú, la cosmopolita ciudad que le era esquiva a Putin ya que ahí obtuvo menos del 50% del voto en las presidenciales del año anterior.
A pesar de ello no ganó. Quedó segundo en su camino a la alcaldía de la capital rusa que quedó en manos de Sergéi Sobyanin, ex jefe de gabinete de Putin, que con el 51% evitó la segunda vuelta contra el activista. Navalni sin embargo logró un 27% del voto, un porcentaje considerable teniendo en cuenta que no tenía acceso a la publicidad en la televisión pública y que la concurrencia electoral fue baja. Este capital electoral ganado por una estrategia basada en las redes sociales pondría en alerta al Kremlin.
Todo parecía ir bien, su condena fue revocada semanas después por el Tribunal Supremo ruso luego que el Tribunal Europeo de Derechos Humanos llamara la atención internacional por la falta de garantías en su proceso. Navalni ya era un rostro cada vez más visible de la oposición mientras el régimen ruso ganaba más poder.
Así envalentonado por el resultado electoral previo y por el apoyo de occidente, Navalni anunció su intención de postularse a presidente en las eleciones de 2018. Sin embargo, pocas semanas después de su declaración, el poder judicial lo condenó a 5 años de prisión suspendida, por un supuesto fraude. Este suceso lo inhabilitaría para seguir su carrera a la presidencia pero aunaría a la población a su favor. Miles de personas protestaron en las calles de Moscú por un fallo a todas luces arbitrario.

Navalni participó y promovió las protestas contra su inhabilitación. Por ello, fue atacado en una manifestación por hombres desconocidos que le lanzaron un antiséptico de color verde conocido como "Zelyonka" directamente al rostro causándole daños oculares.
Sin embargo, no se dejó amilanar y empezó a crear redes en todo el país que generarían manifestaciones semanas previas a los comicios. Un paso adelante en la historia de a oposición rusa que se centraba únicamente en Moscú.
En el 2019 fue arrestado brevemente. Durante su estancia en la cárcel se le hincharon los párpados y le aparecieron abscesos en el cuello, espalda y codos. Para los doctores fue una grave infección alérgica, una "dermatitis de contacto", pero para sus seguidores este sería el primer intento de envenenamiento ya que pudo ser el resultado de haber estado expuesto a algún agente tóxico.
Posteriormente, pasaría por su peor momento. En agosto de 2020 Navalni cayó enfermo durante un vuelto de retorno de Siberia a Moscú. Fue trasladado de urgencia a Alemania donde los médicos determinaron que fue envenenado con el agente nervioso Novichok. El opositor acusó al Kremlin desde Alemania, ya que este químico fue el mismo que se usó para atentar contra el ex espía ruso Serguei Skripal y su hija, Julia, en Salisbury, Inglaterra, en marzo de 2018.
Tras su recuperación, Navalni lanzó un documental denominado "El palacio de Putin". Con ayuda de drones, su organización, la Fundación Anticorrupción (FBK), logró grabar una lujosa mansión a orillas del Mar Negro que sería propiedad del presidente ruso y que habría costado US$1.300 millones. El video fue visualizado más de 100 millones de veces y fue uno de los vídeos más vistos de Youtube en 23 países. El Kremlin no se lo perdonaría.
A la par Navalni trabajó junto con el director canadiense Daniel Roher en un documental sobre su intento de envenenamiento. En él, el opositor logra hacer que los presuntos responsables se auto inculpen a través de un engaño telefónico. El filme ganaría el Óscar a mejor documental en 2023.
Tras terminar de grabar, Navalni comete su peor error. En enero de 2021, regresó a Rusia pretendiendo liderar aun la oposición en un régimen cada vez más autoritario. Tan pronto pisó Moscú fue arrestado acusado de ir en contra de los términos de su libertad condicional del 2018. En un juicio express fue condenado a más de 2 años de prisión. Luego le sumarían 9 años más por el juicio por fraude.
En el 2023 la justicia rusa decidió aumentarle 19 años de cárcel por considerar que apoyaba el "extremismo" en el país. A fines de ese año no se supo de su paradero por tres semanas hasta que las autoridades comunicaron que fue trasladado de la prisión de Vladimir, en el centro de Rusia, a una cárcel de máxima seguridad en Siberia. Eran tiempos de guerra y occidente estaba más preocupado por apoyar a Ucrania que por sancionar a Rusia por este caso específico.

Es en esta recóndita y aislada cárcel, fundada en 1960 y donde se encuentra confinados los condenados por delitos graves, que el opositor se desplomó después de un paseo interno. Las autoridades trataron de reanimarlo sin éxito.
Se dice que pudo haber sido puesto en libertad mediante un intercambio de prisioneros con Alemania. De hecho las negociaciones estaban en su etapa final un día antes de su muerte, según periodistas de la oposición.
Las protestas por su muerte no se hicieron esperar. 400 manifestantes fueron detenidos por las fuerzas federales rusas.
Periferia Internacional
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