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El conflicto Palestina - Israel

  • Foto del escritor: Periferia Internacional
    Periferia Internacional
  • 15 oct 2023
  • 15 Min. de lectura

Intifada 2000
Un soldado israelí le increpa a un palestino durante los enfrentamientos de la segunda intifada en el año 2000 / Foto: Reuters - Amit Shabi

Los inicios

La historia de uno de los conflictos más antiguos del mundo se remonta muchas décadas antes de la propia creación de Israel como Estado soberano. El conflicto Palestina - Israel es tan lejano como el propio Imperio Otomano.


A fines del siglo XIX, pequeñas comunidades judías provenientes de Rusia se empiezan a establecer en la región del Levante mediterráneo, que por entonces formaba parte del Imperio Otomano. Ya en 1909, un grupo de 12 colonos judíos crean el primer "kibutz" llamado "Degania". Sería el inicio de estas granjas colectivas con un modo de vida socialista tan populares en Israel. A su vez serían la semilla del futuro establecimiento de comunidades judías en la zona, luego de la gran "diáspora" (la histórica dispersión de judíos por el mundo tras salir del Israel bíblico).


Culminada la primera guerra mundial, británicos y franceses arrebatan a los otomanos este territorio. La zona donde actualmente se encuentran Israel y Palestina pasa a ser denominada "Mandato Británico de Palestina" y se usa el término palestino para todos sus habitantes nativos árabes.


Debido a los "Pogromos", los asesinatos de comunidades judías en Europa del este, y al ascenso del nazismo en Alemania, la inmigración judía a esta zona fue aumentado. Esta mezcla de culturas empezaba a pasarle factura a los británicos. En 1920 empezaron los enfrentamientos entre las comunidades árabes y judías. Ya en 1936 los árabes llevaron a cabo revueltas contra el dominio inglés y la presencia de judíos en la zona. La animadversión era tal que el Gran Muftí de Jerusalem, que era considerado un líder por los árabe palestinos, se volvió aliado de Adolf Eichmann, en su intento por ganarse a los nazis para su causa anti judía. ​


Culminada la segunda guerra mundial, y tras haber perdido a 6 millones de personas de su colectividad en el holocausto, miles de judíos deciden dejar Europa y emigrar. Gran parte de ellos lo hace a Estados Unidos y otro porcentaje al Mandato Británico de Palestina. El movimiento sionista, establecido bajo la idea secular de crear un Estado judío propio, y el Fondo Nacional Judío financian el establecimiento de miles de judíos en esta zona y la compra de tierras.


La inmigración judeo europea crecía exponencialmente. Decenas de barcos llenos de judíos llegaban a la zona y los británicos decidieron retornarlos a Chipre, hasta que se volvió insostenible tener albergues en esa isla. Uno de estos barcos era el "Éxodo", con 4500 judíos a bordo, el cual le daría nombre a la aclamada novela de Leon Uris sobre la creación del Estado de Israel.


Tanto judíos como árabes querían el fin del mandato británico. Los judíos crearon organizaciones paramilitares como el Haganá. La radicalización fue en aumento y para 1946, el grupo terrorista judío, "Irgún", pone en jaque a los británicos haciendo explotar el hotel Rey David, donde funcionaba la comandancia militar del Mandato Británico.


Ante el caos, la pelota pasó a la cancha de la Organización de las Naciones Unidas, que creó una comisión ad hoc. Esta comisión propone la creación de dos Estados, uno para la comunidad judía, que obtendría el 55% del territorio, y otro para la comunidad árabe, que se quedaría solo con el 45%. El Reino Unido rechaza la propuesta pero lo deja en manos de la ONU y anuncia su retirada. Basta decir que la oposición de los árabes a esta idea era unánime.


David Ben Gurión
Bajo la imagen del líder sionista, Teodoro Herzl, el futuro primer ministro israelí, David Ben Gurión, proclama la independencia de Israel / Foto: Internet

La creación del Estado

El 29 de noviembre de 1947, durante la Asamblea General de las Naciones Unidas, se resuelve la partición del Mandato Británico de Palestina en dos Estados, uno árabe y otro judío. Jerusalem, zona sagrada para las religiones judía, cristiana e islámica, quedaría a cargo del control internacional. La resolución se aprobó con el voto de 33 de los 56 países que por entonces conformaban la ONU.


Por primera vez, los Estados Unidos y la Unión Soviética estaban de acuerdo. Por parte de Latinoamérica, Bolivia, Brasil, Costa Rica, República Dominicana, Ecuador, Guatemala, Nicaragua, Panamá, Paraguay, Perú, Uruguay y Venezuela votaron a favor. Argentina, Colombia, Chile, El Salvador, Honduras y México se abstuvieron. Cuba, por entonces bajo la presidencia constitucional de Ramón Grau San Martín, fue el único país latinoamericano en oponerse.


Ningún país árabe o musulmán votó a favor. Sería el inicio de la oposición a la idea de un Estado judío en medio de una región árabe e islámica. Además, tanto Egipto como Jordania tenían intereses en la zona. La Liga Árabe, creada dos años antes, reunió el descontento.


La tarde del 14 de mayo de 1948, en el Museo de Arte de Tel Aviv, David Ben Gurión, el presidente de la Agencia Judía para Palestina, declara la independencia de Israel, luego que los británicos abandonaran para siempre la zona. El nuevo Estado nacería sin Constitución escrita, muy al estilo británico, con un sistema parlamentario unicameral y sin un Tribunal Constitucional.


Curiosamente, Estados Unidos no fue el primer país en reconocer la existencia del Estado hebreo, si no la Unión Soviética. Los estadounidenses esperaron hasta la primera elección democrática de 1949 para expresarles su reconocimiento.


Quienes negaron el reconocimiento desde un inicio fueron los vecinos árabes de Israel. Para los árabes palestinos fue "El día de la catástrofe" o "Nakba". Cerca de un millón de palestinos comenzarían a emigrar dejando atrás su tierra.


Soldados israelíes en el kotel
Soldados israelíes en el "Kotel" o muro de los lamentos, el lugar más sagrado de los judíos, luego de tomar toda Jerusalem en la guerra de los 6 días / Foto: Reuters

Las guerras

Tan pronto Israel nació como país, se desató una guerra con sus vecinos: Egipto, Jordania, Siria y Líbano. Incluso Iraq, con quien no compartía fronteras, intervino.


Todos los países mencionados trataron de invadir Israel, pero el joven Estado hebreo resistió, en gran medida porque ya había creado milicias durante el Mandato Británico. Sin embargo, Jordania ocupó por completo la ciudad de Jerusalem y se mantuvo ahí hasta 1967, cuando se desató la siguiente guerra.


Tras la guerra de independencia de Israel se firma un armisticio, pasando Cisjordania a Jordania y Gaza a Egipto. Ambas zonas conforman los actuales territorios palestinos.


Del 5 al 10 de junio de 1967 se desata la segunda guerra a gran escala, la denominada "Guerra de los 6 días". En este conflicto, Israel lanzó un ataque preventivo contra Egipto que se había rearmado tras la crisis del Canal de Suez y estaba bloqueando el ingreso de navíos israelíes. Siria, Jordania e Iraq se unieron en la guerra pero no lograron vencer a las tropas de Israel.


Al contrario de lo que se creía, Israel no sólo salió ganando la batalla, si no que además anexionó gran porcentaje de tierras, entre ellas, la codiciada Jerusalem oriental. Por el norte, los Altos del Golán y por el sur, la península del Sinaí, son tomados por los israelíes, al igual que Cisjordania y Gaza (actual Palestina).


Esta fue la guerra que prácticamente definió el mapa de conflictos entre israelíes y palestinos. En Cisjordania se empezarían a crear los asentamientos de colonos judíos que motivarían enfrentamientos continuos entre ambos bandos.


Es en este contexto que gana notoriedad internacional para la causa palestina la denominada "Organización para la Liberación de Palestina - OLP", bajo el liderazgo del mítico Yasser Arafat, que ya había creado un partido político socialista y secular: Al Fatah. Secciones de la OLP se valdrían de tácticas terroristas para llamar la atención de la comunidad internacional como el secuestro de aviones y la histórica toma de rehenes en la Villa Olímpica durante las Olimpiadas de Munich 1972.


Un año después de este suceso, se lleva a cabo la tercera guerra a gran escala de Israel. Era octubre de 1973 y una coalición de países árabes liderada por Egipto y Siria, que deseaban recuperar la península del Sinaí y los Altos del Golán, respectivamente, atacan por sorpresa a Israel en su día más sagrado: El "Yom Kippur" o día de la expiación. La guerra duró 19 días y a mitad de ella la primera ministra israelí, Golda Meir, logró una alianza con Estados Unidos que sería determinante. Fue un juego geopolítico, pues los soviéticos estaban brindándole ayuda continua a los egipcios y los sirios. Los países árabes, reunidos bajo la OPEP, decidieron frenar la producción de petróleo y limitar su exportación en protesta lo que provocó la famosa crisis del petróleo de 1973.


Los israelíes se repusieron de las bajas de los días anteriores y lograron incluso dañar la periferia de Damasco, la capital siria. Por el sur, lograron afianzarse en la Península del Sinaí a tal punto que llegaron a cruzarla y casi llegar a El Cairo, la capital egipcia. Luego de la intervención diplomática de Estados Unidos, la Unión Soviética y las Naciones Unidas se decreta un cese de las hostilidades.


Tras el desastre que significó para el mundo árabe esta guerra, la causa palestina se vio casi enterrada. La OLP se vio obligada a desplegarse al Líbano, país que en la década de los 80 entraría en una de la mas crueles guerras civiles que se recuerde entre cristianos y musulmanes. Israel aprovechó el caos e invadió el sur libanés, con ayuda de falangistas cristianos, expulsando de la zona a la OLP que tuvo que refugiarse en Túnez.


Es en esta intervención que se desarrolla uno de los episodios más sangrientos en la historia del conflicto palestino - israelí. Durante los enfrentamientos en el sur del Líbano, los israelíes dejan ingresar a milicias cristianas a los campos de refugiados palestinos de Sabra y Chatila donde se desata una masacre. Por entonces, las fuerzas israelíes eran comandadas por Ariel Sharon, nombre que los palestinos recordarán con amargura por décadas.


Anwar El Sadat
Asesinato del presidente egipcio, Anwar El Sadat, durante un desfile militar, luego de la firma del tratado de paz entre Israel y Egipto / Foto: Internet

Los tratados de paz

Los tratados de paz de Israel con países árabes han sido 3 hasta el momento, si contamos los recientes "Acuerdos de Abraham" entre Israel y dos países árabes no limítrofes: Bahrein y los Emiratos Árabes Unidos Por otro lado, los intentos de llevar a cabo un tratado de paz específicamente con los palestinos han sido boicoteados tantas veces como fue posible.


Algunos tratados significaron un cambio dramático dentro de las naciones firmantes. De hecho la década del 50 fue un preludio de lo que podría pasar. En 1951 el rey de Jordania fue asesinado en la explanada de las mezquitas por un palestino. Días antes también había muerto en un atentado el primer ministro libanés. El motivo de los magnicidios era las supuestas negociaciones de ambos países para llegar a un acuerdo de paz con Israel.


Cinco años después de la guerra de Yom Kippur, Israel y Egipto logran firmar el primer tratado de paz entre Israel y un país árabe. Eran los "Acuerdos de Camp David" de 1978, según los cuales el Sinaí retornaría a Egipto y éste, a su vez, se convertiría en el primer país de la región en reconocer a Israel como Estado. Al presidente egipcio le costaría la vida este acercamiento con los israelíes. Fue asesinado en 1981 por militantes islámicos. Egipto sería vetado por 10 años de la Liga Árabe.


El siguiente vecino en firmar la paz con los israelíes fue Jordania. Los tiempos habían cambiado y el reino jordano decidió renunciar a sus ambiciones en Cisjordania a favor de entregársela a los palestinos, en teoría, por que aun seguía bajo ocupación israelí. El tratado de paz se firmó el 26 de octubre de 1994 en el valle de Aravá, la frontera natural entre Israel y Jordania.


El caso palestino era muy diferente. Palestina nunca fue un país como tal, estaba representado por la OLP de Yasser Arafat, quien además vivía exiliado. Pero en Israel las cosas cambiaban. Había llegado al poder el partido laborista, que representaba a la izquierda más moderada, y con ello emergía la figura de Isaac Rabín, el primer ministro israelí, que junto con su ministro de relaciones exteriores, Simón Peres, lograrían en 1994 la paz con Jordania.


El 13 de setiembre de 1993, israelíes y palestinos, se dieron cita en Washington para firmar el que sería el primer acuerdo entre palestinos e israelíes auspiciado por el gobierno de Bill Clinton. Yasser Arafat, Simon Perez e Isaac Rabín ganarían el Premio Nobel de la Paz por esta hazaña, al año siguiente.


Eran los "Acuerdos de Oslo", los cuales abrieron la posibilidad de la creación de un futuro Estado palestino para 1999. Yasser Arafat dejó el exilio y regresó a Palestina. Se le dio autonomía a Cisjordania y se estableció la Autoridad Nacional Palestina - ANP, la cual presidiría el líder histórico tras las primeras elecciones en la historia palestina.


En 1995 se firman los "Acuerdos de Oslo II", donde se establecieron tres áreas para Cisjordania, ubicada en el valle del río Jordán y próxima al Mar Muerto. Es en esta región donde se encuentran ciudades históricas como Hebrón, Belén y Ramala. El primer sector, donde vive la mayor parte de la población, pasaría a estar bajo administración absoluta de la ANP, en el segundo sector Israel preservaría el control pero la ANP se encargaría de los asuntos civiles y en el tercer área (un 60% de ese territorio) los israelíes seguirían teniendo control total para, posteriormente, pasar gradualmente a Palestina. Esta zona rural es la menos poblada y es ahí donde se han asentado los colonos judíos creando asentamientos considerados ilegales, según el derecho internacional, pues está prohibido por la Convención de Ginebra de 1949 que un Estado reubique a sus connacionales en territorios que ha ocupado.


La expectativa por los acuerdos pronto devino en desilusión. En noviembre de 1995, el primer ministro israelí, Isaac Rabín, es asesinado por un judío ultra ortodoxo que se oponía a los acuerdos. Hamás, también contrario a cualquier acuerdo con Israel, aprovechó el pánico y lanzó una serie de ataques terroristas contra en ciudades israelíes. Esto llevó al auge del partido derechista Likud, que ganaría las siguientes elecciones y el, por entonces joven, Benjamín Netanyahu, se convertiría en primer ministro. Desde entonces, el gobierno de Netanyahu se dedicaría a deshacer todo lo alcanzado en los Acuerdos de Oslo.


Bill Clinton no quería dejar el poder sin dar una nueva oportunidad a la paz entre israelíes y palestinos. Con el retorno de los laboristas israelíes al gobierno, de la mano de Ehud Barak, se desarrollan en el año 2000 en Camp David nuevas negociaciones con los palestinos. Estas no llegaron a buen puerto en gran medida por el inicio de la segunda intifada. Fue la última oportunidad seria, hasta ahora, de lograr la paz.


Ahed Tamini
La adolescente palestina, Ahed Tamini, ganó notoriedad internacional al enfrentarse a las fuerzas israelíes. Fue detenida en 2017 al iniciarse la tercera intifada / Foto: Internet

Las intifadas

Se denomina "Intifada" a las revuelas de los palestinos contra Israel. Hasta el momento han sido 3 a lo largo de la historia del conflicto.


La primera de ellas se desarrolló desde 1987 hasta 1993, año en que se firmaron los Acuerdos de Oslo, antes mencionados. Más de tres mil palestinos y más de un centenar de israelíes murieron durante los enfrentamientos.


La segunda intifada se inició en el año 2000. Ese año, Ariel Sharon, a quien recordamos por las mascares de Sabra y Chatila, se paseó por la explanada de las mezquitas, el tercer lugar más sagrado para los musulmanes, en una clara muestra de provocación de cara al próximo cambio de gobierno. Sharon logró su cometido y ante la ola de violencia desatada por él mismo, el país requería mano dura. Así, se convirtió en primer ministro de Israel. La represión a los palestinos llevó a que países como Mauritania y Mali retiraran su reconocimiento a Israel como Estado. Países de la región árabe como Túnez, Bahrein y Marruecos, que habían empezado a abrir oficinas comerciales con Israel, motivados por el acercamiento entre israelíes y palestinos en los años 90, las cerraron.


Esta intifada duró hasta el año 2005, dejando un saldo de más de 5 mil palestinos y más de mil israelíes muertos Sin embargo, fue determinante para el actual clima de tensiones en la región. Sharon, sabía que había llegado muy lejos y decidió crear otra estrategia ante el fracaso de la "Hoja de Ruta" propuesta por la administración Bush en Estados Unidos. Esta vez, cedió y retiró los asentamientos judíos de las zonas palestinas, a la vez que levantaba la famosa muralla divisoria en la Franja de Gaza. Era la primera vez que Israel se retiraba sin que haya un conflicto a gran escala.


Sharon pensaba que así podría ganar algo de tranquilidad con los palestinos. Se equivocó. Al año siguiente los gazatíes eligieron a Hamás en las elecciones legislativas, quienes expulsaron a los seculares del partido Al - Fatah de la zona, luego de una breve guerra civil interna, creando una dictadura represiva y teocrática en Gaza.


La tercera intifada se inició en el 2017, cuando Ismail Haniye, el actual líder de Hamás, alentó a los palestinos a iniciar las revueltas en el denominado "Viernes de furia" como respuesta al cierre de los cruces fronterizos con Gaza y a las intenciones del gobierno de Donald Trump, en Estados Unidos, de reconocer a Jerusalem como capital indivisible del Estado de Israel. Las protestas se extendieron por toda Gaza y Cisjordania.


Funeral en Gaza
Fotografía ganadora del World Press Photo 2012 retrata el funeral de una familia palestina en Gaza / Foto: EPA - Paul Hansen

El conflicto en la actualidad

Desde el 2006 existen prácticamente dos palestinas. La Palestina de Hamás, que gobierna desde el 2006 en la Franja de Gaza y la Palestina de Al Fatah, que gobierna Cisjordania.


Hamás es un grupo radical islámico, en cuyo ideario no es factible la convivencia con el Estado de Israel; por el contrario, Al - Fatah es secular, debido a su nacimiento socialista, y durante su existencia ha tenido acercamientos con Israel.


De hecho, un simple recorrido por ambas palestinas da muestra de las diferencias de gestión. En Gaza las libertades están aplastadas y se castiga la disidencia. Por su parte en Cisjordania, existe un ambiente más abierto, donde las libertades sociales no están arrinconadas. De hecho, a pesar de que los palestinos son una sociedad conservadora, en la Cisjordania secular las mujeres tienen más oportunidades de estudiar y trabajar que en la Gaza tomada por Hamás, ya que ésta se rige bajo la ley islámica.


Desde que Hamás tomó el control de Gaza, hace casi 17 años, la franja costera ha estado aislada del resto de la región tanto por Egipto como por Israel, que además mantiene un bloqueo aéreo y naval como modo de protegerse de las incursiones terroristas.


Este bloqueo provocó en el 2014 que se recrudecieran los ataques desde Gaza a Israel. Hamás atacó con misiles a Israel, quien respondió eliminando los túneles subterráneos que usaba Hamás para almacenar armas, así como para abrirse paso al lado israelí. Fue la primera vez que Israel usó la famosa "cúpula de hierro", un sistema de defensa que recorre todo el país y que se encuentra interconectado. Cada vez que se dispara un misil hacia Israel, el sistema analiza desde dónde viene y en qué punto caerá y envía desde la posición más cercana un proyectil para interceptarlo en el aire.


Las relaciones entre ambos bandos empeoraron durante la presidencia de Donald Trump, cuyo yerno judío se encargó de los procesos de paz en medio oriente. En el 2017, el presidente estadounidense reconoció a Jerusalem como capital de Israel y traslado ahí a su embajada. Un año después, decide reconocer los asentamientos israelíes en Cisjordania y posteriormente paraliza los fondos destinados a la Agencia de las Naciones Unidas para los Refugiados Palestinos (UNRWA, según sus siglas en ingles) de la cual dependen 5 millones de refugiados palestinos. Aún con todo ello, Trump pretendía crear un plan para la paz entre israelíes y palestinos, que no tomaba en cuenta las aspiraciones palestinas y por el contrario legitimaba el plan de Benjamín Netanyahu de anexionar el 30% del territorio de Cisjordania.


Bajo la casi fantasmal gestión de Biden para medio oriente las tensiones continuaron. Este año ya se pintaba complicado para la región. En julio, el ejército israelí incursionó en Cisjordania buscando terroristas en el campo de refugiados de Yenín, donde viven hacinadas cerca de 14 mil personas. Fue la operación más grande de Israel en la zona en 20 años. El más reciente episodio de conflicto fue el ingreso de colonos israelíes, acompañados por la policía, a la explanada de las mezquitas de Al Aqsa, durante la festividad del Sucot, lo que enervó a los palestinos.


Al interior del gobierno israelí las cosas tampoco andaban bien. Desde inicios de año, los israelíes se encontraban en tensión política por las propuesta del gobierno de Benjamín Netanyahu de implementar una reforma judicial que acabaría con el contrapeso político y minaría su democracia. Con la ciudadania protestando durante meses, con las fuerzas israelíes enfocadas en Cisjordania y con evidente patrocinio iraní, luego de las constantes reuniones entre funcionarios del gobierno de Teherán y milicianos de Hamás, los terroristas decidieron atacar el pasado sábado 7 de octubre. Fue el peor ataque terrorista de la historia de Israel que respondió decretando el estado de guerra, por primera vez desde 1973.


Sin embargo, teniendo en cuenta que Gaza es una región tan encerrada, la "Cárcel al aire libre más grande del mundo" como la denominan algunos, ¿Cómo pudieron obtener la logística necesaria para llevar a cabo ataques de tal magnitud?


De hecho, los continuos bombardeos a Gaza le han generado a los palestinos un mercado. Gaza tiene como fuentes de ingreso económico la industria textil, la fabricación de muebles, la elaboración de dulces (de ahí salen los famosos Krembo) y la exportación de chatarra, ésta última obtenida de las ruinas de la infraestructura de la ciudad cada vez que Israel ataca. La chatarra se usa como materia prima de algunos cohetes rudimentarios.


Aún así, se requiere cierta sofisticación para llevar a cabo un ataque de grandes proporciones y sobretodo para el uso de las nuevas tecnologías usadas como los drones. Se está investigando aun la vinculación no sólo de Irán, si no de otros aliados de Hamás en este ataque. A primera vista, el gran impulsor debería ser sólo Iran, que pretendía con este ataque desmantelar el próximo acuerdo de paz de los israelíes con Arabia Saudita, el gran rival geopolítico de los iraníes en la región.


Los israelíes estaban interesados en crear un contrapeso regional a Irán, sobretodo después de los "Acuerdos de Abraham" que firmaron con Bahrein y Emiratos Árabes Unidos en el 2020, bajo la administración de Donald Trump. Marruecos y Sudán serían próximos países de la Liga Árabe en normalizar relaciones con los israelíes. En el caso de los marroquíes a cambio del reconocimiento del Sáhara Occidental como parte de Marruecos y en el caso sudanés a cambio de la eliminación de las sanciones internacionales que pesan sobre el país. Así, la creación de un Estado palestino ya no era un tema a tener en cuenta para el restablecimiento de las relaciones entre países árabes con Israel.


Los saudíes, por su parte, solicitan un pacto de defensa con Estados Unidos y cooperación para establecer un programa nuclear civil, a cambio de firmar un acuerdo con Israel. Las negociaciones iban por buen puerto. De hecho, días antes a los ataques, el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, ya hablaba ante la ONU de la proximidad de un acuerdo con los saudíes. El heredero saudí también confirmó lo dicho. La peor pesadilla de los iraníes se podría hacer realidad y no podían permitirlo. Iraníes y saudíes pelean desde hace años por el liderazgo en la región y han roto relaciones en más de una ocasión.


En el conflicto árabe - israelí, Irán ha ayudado y financiado abiertamente a Hezbolá, una milicia libanesa anti israelí, más próxima a los iraníes que el propio Hamás ya que los une la filiación religiosa. Al igual que los iraníes, los milicianos del Hizbolá son musulmanes chiítas. Sin embargo, era poco factible realizar un ataque de gran envergadura desde el Líbano. El drama de una Gaza bloqueada y tomada por los terroristas de Hamás hacía más interesante ese otro escenario.


En estos momentos, Gaza se encuentra bajo la mira de una intervención terrestre por parte de Israel para acabar con Hamás. El gran reto de los israelíes, a pesar de la advertencia a la población civil de que abandone la zona, es cómo incursionar en un territorio densamente poblado con 2 millones de personas en tan solo 365 km².


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Miguel Angel Curo

Periferia Internacional

@2023

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